miércoles, 22 de enero de 2014

Silvaplana


Regresó. Sin motivo aparente volvió a ocupar un espacio antes tan lleno de todo que parecía imposible obrar algo en él. Pausadamente deambula su rastro sobre la memoria.
¡Está todo tan lleno de ello, ahora...
Nada queda que imponga sus contornos; nada que se afirme ser. Y, no obstante, impetuosamente muestra su urgencia.
Regresó, de nuevo, a otro lugar; y son tantas las veces que ha vuelto, ya, que imposible es saber si alguna vez partió, si estuvo aquí en algún momento.
En este instante, con su estar negándonos todo futuro, abre el espacio del vivir para las vidas muertas, nos brinda al porvenir hueco de la acción. Sin ser aún, ya fue, y aún nos es en el momento de su abandono.
Regresó: se fue. Ya la primera vez que vino, volvía y nadie lo observó.

sábado, 18 de enero de 2014

instante presente

Tras tanto tiempo, por fin, un día, lo encontró; pero no lo pudo nombrar porqué nunca lo había buscado.

lunes, 7 de octubre de 2013

Falsa inmanencia


Rompre els fragments d'un lligam que fa temps que es trencà. Deixar-se perdre, sens por, en la fosca. Observar la terra molla sota els peus. Sentir la presencia d'un cos absent. De sobte, caure sobre l'atzarós fum del matí i comprendre que no tot ha passat. Mirar-te les mans maculades i esperar que el buit les empleni. Comprendre que el món està massa ple com per abocar-hi el pes que dus sobre les espatlles. Renunciar a l'oblit i recollir els pedaços obtinguts. Descansar. Dir-se que els deus han marxat i continuar com sempre... Si ja no hi ha límit, ¿per què seguir acumulant?

jueves, 22 de agosto de 2013

Un nuevo materialismo (no tan nuevo)




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Cuando, al entrar en el baño de aquél sórdido piso, vi el tomo de La Fenomenología del Espíritu sobre la taza del inodoro, no puede evitar pensar que toda esa seriedad, toda esa escrupulosidad para aferrar todo lo pensable -todo ese sufrimiento que muestra el retrato del viejo Hegel- había encontrado por fin su lugar adecuado, su complemento perfecto, aquello que, no pudiendo ser incluido en el todo, lo completaba: el excedente de la asimilación de todo alimento, la mierda. 
¿Cómo poder incluir tal exceso en el proceso de acumulación que conduce al Saber? ¿No produce toda asimilación un excedente semejante?
Amigos, tras el discurso siempre nos quedará... ¡la mierda!.

domingo, 28 de julio de 2013

El tiempo esta fuera de quicio.

... y, mientras paga la factura del supermercado con su targeta de crédito, el erudito sigue creyendo que la presencia impresenciable solo mienta un impulso histórico.

lunes, 22 de julio de 2013

Cómo vivenciar una repetición


Instrucciones:

1- Coja un libro cualquiera de su estantería.
2- Siéntese en el sofá.
3- Ábralo por una página cualquiera.
4- Anote en una hoja la página por la que ha abierto el libro.
5- Lea el primer parágrafo gritando.
6- Una vez terminado, y con el libro bajo el brazo, diríjase al parque más cercano.
7- Busque un banco y siéntese en él.
8- Abra el libro por la misma página que lo abrió en casa, comprobando la anotación para asegurarse de ello.
9- Lea el primer parágrafo susurrando.

¡Felicidades!, ¡ya ha experienciado usted una repetición!

Alternativas:

- Si tiene algún problema para trasladarse o no le apetece salir a la calle, puede ahorrárselo cambiando de habitación o de silla; la experiencia de repetición no será tan marcada como en el proceso propuesto pero se producirá igualmente.

- Si coge un libro que haya leído en su totalidad no será menester que anote usted la página por la que abra el libro y podrá ahorrarse, a su vez, el tener que leer una segunda vez el mismo fragmento desde otra posición. Cualquier parágrafo que lea será repetido.

- También puede hacer que lea el mismo fragmento otra persona para remarcar a un más el caracter disimil de la repetición.

Comentarios:

- Nótese que en cualquiera de los casos propuestos la repetición, en ningún momento, se puede reducir a lo mismo (leer en una butaca, leer en una silla, leer en el parque...), y, sin embargo, se produce una repetición.

- Una vez efectuada esta primera experiencia de repetición puede usted efectuarla con cualquier cosa, de hecho se percatará de que constantemente lo hace. Incluso, llevando esta experiencia hasta el extremo podrá percatarse de que usted mismo se repite en cada instante que vive.

miércoles, 17 de julio de 2013

Una imposibilidad


Tarde en Gerona. Intento buscar un lugar calmado en el que leer. Encuentro, cerca de la catedral, un mirador que no parece muy transcurrido. Me siento en un banco y prosigo con la tarea planificada. El libro objeto de mi acción es “El culpable” de George Bataille. Me propongo la posibilidad de repetir la experiencia de Bataille (es decir, la de Nietzsche, la de Nancy... la de Blanchot, si se quiere) tratando llegar al extremo de lo posible. Me abrumo imaginándome desaparecer entre las palabras del libro. Empieza a llover, pero sigo leyendo, sin inmutarme. Imagino por un momento como algo glorioso permanecer leyendo bajo la lluvia mientras la tinta, mojada, se desparrama por las hojas. El libro, que en aquel momento era yo mismo, se deshace en mis manos por efecto del agua. Inexplicablemente (o no) me deshago con él, me derrito hasta que sólo quedan mis huesos leyendo un libro destruido. Me horrorizo. Imagino la admiración de otro ante la firme persistencia que manifestaría un final así. Me río avergonzado. Obviamente, antes de que la tormenta estalle, me levanto y busco algún bar en el que ponerme a resguardo de la lluvia. No ha sucedido nada; el libro permanece intacto. Comprendo que es imposible, para mi, que lo estoy leyendo, repetir la experiencia de Bataille y me percato de que, precisamente por ello, es en su lectura que la repito.

martes, 16 de julio de 2013

Refundar


Ninguna luz sostiene ya nuestros pasos sobre el silencio que embadurnaba los viejos sueños que querían llegar a serlo todo. Nuestras manos apenas pueden sentir el desajuste de una distancia inexistente para el tacto. No quedan más nubes que perseguir sobre este desierto apagado en el que se entremezclan nuestras libertades con nuestras voluntades y se contradicen incesantemente, no hay camino por el que no trazar una memoria y el olvido absorbe, poco a poco, todos los días de nuestro perecer. Quizá si fuéramos capaces de dar un paso adelante percibiríamos, por un momento, los porvenires agotados que nos aguardan, que nos esperan pasada ya la hora acordada, pacientemente, como, pacientes, esperan los dientes a morder el polvo alguna vez. Sabes que no estaba allí, contigo, aquél día; que mi transcurrir por tu mundo había quedado atrás y, sin embargo, persististe en dejar abiertas las heridas por las que solía pasar. No queda ya ninguna esperanza; nos hemos dejado perder, otra vez y, con nosotros, todo se ha perdido. Mañana, tras el amanecer, deberemos refundar el mundo, de nuevo, y no seremos capaces de comprender qué sentido tenía nuestro mundo de ayer, qué sentido tenemos ahora, aquí, perdidos entre el fuego del atardecer (bonitas palabras... permítaseme algún tópico que facilite la lectura; podéis descansar). ¿Habrá acaso mañana? Mañana se desvanecerá, sin embargo, en el hoy, como siempre, y todo quedará, como hasta ahora, por construir.

miércoles, 16 de enero de 2013

Sin camino

Bajo los pies del silencio transcurre nuestro proseguir hacia un ser indeterminado. Las luces que circundan nuestros pasos nos llevan a querer ver más allá de nuestro estarnos siendo, aquí, presentes, entre el gozo del irnos conociendo.
Y el peligro de no ser, el temor al vacío en el próximo avance hacia la oscuridad que envuelve nuestro iluminarnos los pasos, nos exige exigir más luz al camino: más luz al futuro. Levantar todas las indeterminaciones que nos envuelven, ser capaces de ver en el porvenir lo que vendrá cómo si ya hubiera venido. Y aún creemos que es imposible pensar lo imposible... Vivimos pensándolo constantemente: Ya no movemos el mundo, con nuestra palanca: ¡movemos esu fundamento! A voluntad, alteramos la posición del fundamento; nos proponemos un nuevo suelo a cada paso. Y sentimos temblar bajo nuestros pies la ausencia de posibles cambios imprevistos.
Desespera nuestro querer ser ante la imposibilidad de manifestarse ante nosotros, ante los demás, y se revela en esta imposibilidad de ser mientras esta siendo, y nos exige su realización, y en su exigirnos desde sí persiste en movilizar el punto de apoyo, persiste en este exigir luz, ¡más luz!, para poder devenir lo que se es.
¿Pero es acaso lo que se es lo que se quiere ser? Nadie responde, Nadie se detiene y nos contempla en este desesperarnos entre todos, Nadie se ríe, Nadie dice: "Nada, sólo ser nada os puede dejar ser".

viernes, 11 de enero de 2013

Nadie dice nada

Nadie escucha atentamente... Al pensar, Nadie se dice por su nombre; se observa y comprende que Nadie no tiene nada que decir... y calla.
Entiende que es este no tener nada que decir lo que sitúa a cada individuo ante la necesidad de hablar sin decir nada, tratando, así, de disimular la vacuidad que lo llena. Sabe que esta necesidad de hablar hace que no puedan escucharse no decir nada; nada no es algo fácil de decir.
Nadie escucha atentamente, se sonríe y calla; Nadie dirá nada, entonces. Quedará en silencio.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Pedir

Como las hojas secas se esparcen cual sepultado monje por el suelo dispuesto -sombra de sombras humillada por su humildad- a ser pisado o compadecido a merced del paseante que sobre sí transcurre, yace él arrán, arrán del suelo.
Entregose todo a la vida no haciendo nada que ella no le diera a hacer; olvidose, perdiéndose, por amor a la vida, en la vida.
Fue así como él -pasión de pasiones, pasividad absoluta, pendiente siempre del actuar de los demás- olvido la acción, olvido hacer vida y permaneció entregado a aquello que solo puede entregarse.

martes, 13 de noviembre de 2012

Final

Azules tintes perdidos dibujan sobre tus manos los días que transcurrieron sobre el arcén. Recobrar, ahora, lo inmediato, sería alcanzar-te ante ti, sobre ti, dislocada.

El tiempo desenvuelve el origen sobre los entumecidos cuerpos que no fueron más que sucesos. ¿Ahogas tu llanto? Tus labios se desdibujan sobre las leves pérdidas de orina que, en la noche, se deslizan furtivamente ante el espejo.

Los días pasan. Los días pasan; pasan y dejan sobre lo que pasan como marcha el que da. No hagas caso de las palabras que envuelven el habla. El tiempo desenvuelve el origen y nada podrá reunirlo sobre las tierras etéreas del pasar.

Ahora escucha: el hecho de que un gato pierda una pierna no le obliga a caminar sobre cuatro patas por ser su raíz, ni requiere descender lo descendido alcanzar lo más alto. El suelo, entonces, se desdibuja y se sienta sobre su propio suelo, que, a su vez, reposa. Nada hay más doloroso que la jerga mal curada. Ahora:

Detrás de los abedules los jardines permiten caer más allá de sus días como quien cae sobre las oscuras mesas que anidaron tu balcón, balanceándose en las glorietas que no anduvieron nunca sobre al mar, los escarabajos descubren que cada día alguien los recibe con líquidos de bienvenida allá donde no alcanzan las nubes tu sonreír. Las cuatro paredes en las que te ciernes olvidan la puerta abierta.

No queda nada… tan siquiera ella se ofreció a socorrerte. Sólo los humos de los cigarrillos podría dibujar lo pasado.

Una escena cotidiana


El día muestra las miserias que la noche esconde. En la plaza, una madera golpea las piedras enmohecidas del hambre y deshace las sombras que su perseverancia trazaba sobre el puro blanquear del Sól. ¿Quién no quiere ver en la ciudad la copula secreta de dos mantas que envuelven la muerte? Y el orgullo desciende sobre los adoquines de la espera; protege al que esta protegido y hunde al hundido.

martes, 6 de noviembre de 2012

Inadecuación

Y de entre el silencio se adentra, inesperada, la voz... tan lejana, tras tanto tiempo; tan por formarse, aún.
"Siempre es demasiado pronto", te repites mientras la ves; y sabes que ya es tarde.

martes, 13 de diciembre de 2011

Renacer (Un fragmento perdido...)


Luego, tras una larga creación, viene el frío y el silencio del querer descansar; tumbado, sobre la arena, podrías notar las quebradizas articulaciones rezagadas sobre los sueños perdidos, y pensar que, dado que ya se ha creado todo lo necesario, no se puede hacer nada por ellos, sería como pensar que un dios es todo lo que dice o el mundo todo lo que expresa.
Sedienta, entonces, de las esperanzas ajenas, se esparciria, la voz del dios, como una leve sotana sobre el silencio del mundo, deseosa de hacerlo a su imagen y semejanza, momentaneo y ausente como una rafaga de aire.
Pero, calladamente, recuerdas el cuerpo de la mujer amada tendida como el mar ante la costa cantabrica, reclamando ser ocupado mal ser ya completo, y te tiendes sobre la mar, y dejas que se esparza por tu cuerpo mientras luchas para ser más que agua.
En sus profundidades, las del mar, la voz del Dios resta enmudecida como la luz de la mañana, como un paraguas o una caña que, sujeta a las rocas, buscara algo que sustraer al mundo con la promesa de otra vida como señuelo.
Y es en el silencio de la oscuridad oceanica que puedes -como te tuve que haber dicho cuando me escuchaste callar- oir el feroz llanto, destructor y regenerador, del nacer del mundo, sobre sí mismo, a cada instante, dios concebido por dios, multiplicidad de dioses una vez callada, ya, la voz del dios manifiesto.

lunes, 20 de diciembre de 2010

La brecha

Demasiado a menudo lo que buscamos se encuentra tan lejos de nosotros que creemos que surge de nuestro interior.

martes, 17 de noviembre de 2009

Libertad

Rompen como luces las cadenas corroidas por no querer ya más ser y dibujan impacientes sus otridades:

Nada quieto, ahora.
Ninguna forma definida confieren a aquello en lo que están.

¿Para qué querer estar?
Fluyen, no-observantes, sabiendo que no son ser; seguros ante la libertad desencadenada.

Y, sin embargo... algo somos, tal vez.

jueves, 8 de octubre de 2009

democracia

La llum ho és tot a la ciutat (un).(dos).(tres).
Tot és clar (un).(dos).
Tot parla (un).

Despertar

Palidas, sus manos,
recorren
los tramos estrechos
del porvenir.

Olvida ahora
los sueños,
las horas, los días
y el subsistir.

Contra todo esto
no hay nada,
ahora, nada más.

Y el verdeazular de tus ojos descubre
sobre las facciones revueltas
un breve espacio en el que
uno queda ya más tiempo
y permaneces en él
hasta que te sientes expulsada
por el vaivén del mar;
recuerda qu eno ers sueño, ahora.
¡Recuerdalo!

Mientras el grito
reprime
sentidos perdidos
en el decir

de los otros.
Algunos,
alguién te vive,
quieren dormir.

Laoconte. (Intimidad)

Tengo todas las serpientes
a mis pies.
Se retuercen me rodean, se contraen...

No són más que lo que he querido ser.
No soy más que lo que ellas me han exigido.

Y, no obstante...
se separan, se alejan, mis pies.
Como el ramaje de un árbol seco
me alejo de mi.

Ellas permanecen atadas a la raíz
que les ofrece el conocerme;
me alejo y, con todo,
soy cada vez más raíz.

Permitid que las voces silencien
el lebe dibujo del alma...
¡Allí estarán!

Buscad el ruidoso acierto
de lo que alguién anunciara...
¡Allí niarán!

Exigid que el silencio
dibuje una alternativa...
¡De ello comerán!

Mas no són tan fuertes
las serpientes y se
alimentan de las raices
por las cuales te comes.

Y te mantienes en pie.