Bajo los pies del silencio transcurre nuestro proseguir hacia un ser indeterminado. Las luces que circundan nuestros pasos nos llevan a querer ver más allá de nuestro estarnos siendo, aquí, presentes, entre el gozo del irnos conociendo.
Y el peligro de no ser, el temor al vacío en el próximo avance hacia la oscuridad que envuelve nuestro iluminarnos los pasos, nos exige exigir más luz al camino: más luz al futuro. Levantar todas las indeterminaciones que nos envuelven, ser capaces de ver en el porvenir lo que vendrá cómo si ya hubiera venido. Y aún creemos que es imposible pensar lo imposible... Vivimos pensándolo constantemente: Ya no movemos el mundo, con nuestra palanca: ¡movemos esu fundamento! A voluntad, alteramos la posición del fundamento; nos proponemos un nuevo suelo a cada paso. Y sentimos temblar bajo nuestros pies la ausencia de posibles cambios imprevistos.
Desespera nuestro querer ser ante la imposibilidad de manifestarse ante nosotros, ante los demás, y se revela en esta imposibilidad de ser mientras esta siendo, y nos exige su realización, y en su exigirnos desde sí persiste en movilizar el punto de apoyo, persiste en este exigir luz, ¡más luz!, para poder devenir lo que se es.
¿Pero es acaso lo que se es lo que se quiere ser? Nadie responde, Nadie se detiene y nos contempla en este desesperarnos entre todos, Nadie se ríe, Nadie dice: "Nada, sólo ser nada os puede dejar ser".
miércoles, 16 de enero de 2013
viernes, 11 de enero de 2013
Nadie dice nada
Nadie
escucha atentamente... Al pensar, Nadie se dice por su nombre; se
observa y comprende que Nadie no tiene nada que decir... y calla.
Entiende que es este no tener nada que decir lo que sitúa a cada
individuo ante la necesidad de hablar sin decir nada, tratando, así, de disimular la vacuidad que lo llena. Sabe que esta necesidad de hablar
hace que no puedan escucharse no decir nada; nada no es algo fácil de
decir.
Nadie escucha atentamente, se sonríe y calla; Nadie dirá nada, entonces. Quedará en silencio.
viernes, 7 de diciembre de 2012
Pedir
Como las hojas secas se esparcen cual sepultado monje por el suelo
dispuesto -sombra de sombras humillada por su humildad- a ser pisado o
compadecido a merced del paseante que sobre sí transcurre, yace él arrán,
arrán del suelo.
Entregose todo a la vida no haciendo nada que ella no le diera a hacer; olvidose, perdiéndose, por amor a la vida, en la vida.
Fue así como él -pasión de pasiones, pasividad absoluta, pendiente siempre del actuar de los demás- olvido la acción, olvido hacer vida y permaneció entregado a aquello que solo puede entregarse.
Entregose todo a la vida no haciendo nada que ella no le diera a hacer; olvidose, perdiéndose, por amor a la vida, en la vida.
Fue así como él -pasión de pasiones, pasividad absoluta, pendiente siempre del actuar de los demás- olvido la acción, olvido hacer vida y permaneció entregado a aquello que solo puede entregarse.
martes, 13 de noviembre de 2012
Final
Azules tintes perdidos dibujan sobre tus manos los días que transcurrieron sobre el arcén. Recobrar, ahora, lo inmediato, sería alcanzar-te ante ti, sobre ti, dislocada.
El tiempo desenvuelve el origen sobre los entumecidos cuerpos que no fueron más que sucesos. ¿Ahogas tu llanto? Tus labios se desdibujan sobre las leves pérdidas de orina que, en la noche, se deslizan furtivamente ante el espejo.
Los días pasan. Los días pasan; pasan y dejan sobre lo que pasan como marcha el que da. No hagas caso de las palabras que envuelven el habla. El tiempo desenvuelve el origen y nada podrá reunirlo sobre las tierras etéreas del pasar.
Ahora escucha: el hecho de que un gato pierda una pierna no le obliga a caminar sobre cuatro patas por ser su raíz, ni requiere descender lo descendido alcanzar lo más alto. El suelo, entonces, se desdibuja y se sienta sobre su propio suelo, que, a su vez, reposa. Nada hay más doloroso que la jerga mal curada. Ahora:
Detrás de los abedules los jardines permiten caer más allá de sus días como quien cae sobre las oscuras mesas que anidaron tu balcón, balanceándose en las glorietas que no anduvieron nunca sobre al mar, los escarabajos descubren que cada día alguien los recibe con líquidos de bienvenida allá donde no alcanzan las nubes tu sonreír. Las cuatro paredes en las que te ciernes olvidan la puerta abierta.
No queda nada… tan siquiera ella se ofreció a socorrerte. Sólo los humos de los cigarrillos podría dibujar lo pasado.
Una escena cotidiana
El día
muestra las miserias que la noche esconde. En la plaza, una madera
golpea las piedras enmohecidas del hambre y deshace las sombras que
su perseverancia trazaba sobre el puro blanquear del Sól. ¿Quién
no quiere ver en la ciudad la copula secreta de dos mantas que
envuelven la muerte? Y el orgullo desciende sobre los adoquines de la
espera; protege al que esta protegido y hunde al hundido.
martes, 6 de noviembre de 2012
Inadecuación
Y de entre el silencio se adentra, inesperada, la voz... tan lejana, tras tanto tiempo; tan por formarse, aún.
"Siempre es demasiado pronto", te repites mientras la ves; y sabes que ya es tarde.
"Siempre es demasiado pronto", te repites mientras la ves; y sabes que ya es tarde.
martes, 13 de diciembre de 2011
Renacer (Un fragmento perdido...)
Luego, tras una larga creación, viene el frío y el silencio del querer descansar; tumbado, sobre la arena, podrías notar las quebradizas articulaciones rezagadas sobre los sueños perdidos, y pensar que, dado que ya se ha creado todo lo necesario, no se puede hacer nada por ellos, sería como pensar que un dios es todo lo que dice o el mundo todo lo que expresa.
Sedienta, entonces, de las esperanzas ajenas, se esparciria, la voz del dios, como una leve sotana sobre el silencio del mundo, deseosa de hacerlo a su imagen y semejanza, momentaneo y ausente como una rafaga de aire.
Pero, calladamente, recuerdas el cuerpo de la mujer amada tendida como el mar ante la costa cantabrica, reclamando ser ocupado mal ser ya completo, y te tiendes sobre la mar, y dejas que se esparza por tu cuerpo mientras luchas para ser más que agua.
En sus profundidades, las del mar, la voz del Dios resta enmudecida como la luz de la mañana, como un paraguas o una caña que, sujeta a las rocas, buscara algo que sustraer al mundo con la promesa de otra vida como señuelo.
Y es en el silencio de la oscuridad oceanica que puedes -como te tuve que haber dicho cuando me escuchaste callar- oir el feroz llanto, destructor y regenerador, del nacer del mundo, sobre sí mismo, a cada instante, dios concebido por dios, multiplicidad de dioses una vez callada, ya, la voz del dios manifiesto.
lunes, 20 de diciembre de 2010
La brecha
Demasiado a menudo lo que buscamos se encuentra tan lejos de nosotros que creemos que surge de nuestro interior.
martes, 17 de noviembre de 2009
Libertad
Rompen como luces las cadenas corroidas por no querer ya más ser y dibujan impacientes sus otridades:
Nada quieto, ahora.
Ninguna forma definida confieren a aquello en lo que están.
¿Para qué querer estar?
Fluyen, no-observantes, sabiendo que no son ser; seguros ante la libertad desencadenada.
Y, sin embargo... algo somos, tal vez.
Nada quieto, ahora.
Ninguna forma definida confieren a aquello en lo que están.
¿Para qué querer estar?
Fluyen, no-observantes, sabiendo que no son ser; seguros ante la libertad desencadenada.
Y, sin embargo... algo somos, tal vez.
jueves, 8 de octubre de 2009
Despertar
Palidas, sus manos,
recorren
los tramos estrechos
del porvenir.
Olvida ahora
los sueños,
las horas, los días
y el subsistir.
Contra todo esto
no hay nada,
ahora, nada más.
Y el verdeazular de tus ojos descubre
sobre las facciones revueltas
un breve espacio en el que
uno queda ya más tiempo
y permaneces en él
hasta que te sientes expulsada
por el vaivén del mar;
recuerda qu eno ers sueño, ahora.
¡Recuerdalo!
Mientras el grito
reprime
sentidos perdidos
en el decir
de los otros.
Algunos,
alguién te vive,
quieren dormir.
recorren
los tramos estrechos
del porvenir.
Olvida ahora
los sueños,
las horas, los días
y el subsistir.
Contra todo esto
no hay nada,
ahora, nada más.
Y el verdeazular de tus ojos descubre
sobre las facciones revueltas
un breve espacio en el que
uno queda ya más tiempo
y permaneces en él
hasta que te sientes expulsada
por el vaivén del mar;
recuerda qu eno ers sueño, ahora.
¡Recuerdalo!
Mientras el grito
reprime
sentidos perdidos
en el decir
de los otros.
Algunos,
alguién te vive,
quieren dormir.
Laoconte. (Intimidad)
Tengo todas las serpientes
a mis pies.
Se retuercen me rodean, se contraen...
No són más que lo que he querido ser.
No soy más que lo que ellas me han exigido.
Y, no obstante...
se separan, se alejan, mis pies.
Como el ramaje de un árbol seco
me alejo de mi.
Ellas permanecen atadas a la raíz
que les ofrece el conocerme;
me alejo y, con todo,
soy cada vez más raíz.
Permitid que las voces silencien
el lebe dibujo del alma...
¡Allí estarán!
Buscad el ruidoso acierto
de lo que alguién anunciara...
¡Allí niarán!
Exigid que el silencio
dibuje una alternativa...
¡De ello comerán!
Mas no són tan fuertes
las serpientes y se
alimentan de las raices
por las cuales te comes.
Y te mantienes en pie.
a mis pies.
Se retuercen me rodean, se contraen...
No són más que lo que he querido ser.
No soy más que lo que ellas me han exigido.
Y, no obstante...
se separan, se alejan, mis pies.
Como el ramaje de un árbol seco
me alejo de mi.
Ellas permanecen atadas a la raíz
que les ofrece el conocerme;
me alejo y, con todo,
soy cada vez más raíz.
Permitid que las voces silencien
el lebe dibujo del alma...
¡Allí estarán!
Buscad el ruidoso acierto
de lo que alguién anunciara...
¡Allí niarán!
Exigid que el silencio
dibuje una alternativa...
¡De ello comerán!
Mas no són tan fuertes
las serpientes y se
alimentan de las raices
por las cuales te comes.
Y te mantienes en pie.
miércoles, 12 de agosto de 2009
Deshollación
Una vez cruzadas las puertas y situado el dentro en el fuera, no había ya mucho más que esperar, salvo, quizá, el leve crujir de unos huesos que al caer semejarian respuestas que uno diera sobre palabras rutinarias y cultura preseleccionada. Mas, entonces (y sin ser, como ya dijimos, esperada) apareciose una luz, carne de entre las carnes que los huesos empañan; rubiazulada luz perdida sobre los verdes posibles de musica por escuchar y, sin poder dar pie sobre pie, herrumbrado ya, cayó sobre los nombres que tiempo atrás llenaran su cuerpo mientras el oxido dibujaba en sus entrañas un fluido semejante al zumo de frambuesa.
jueves, 9 de julio de 2009
Spirits in the material world
Absortos, ante la totalidad formal de lo configurado, cesamos, desfallecemos y nos adherimos a lo hecho, acaecemos hacer y reformamos la formacion del todo. Nos complacemos con recorrer los caminos qeu trazamos y nos comprendemos incapaces de trazar caminos que ni siquiera la fantasia podría alcanzar a recorrer. La forma como configuración del ser y el lenguage como comunicación, el imperio de la forma debe reaparecer bajo el signo de la matéria para que pueda hacerse manifiesta la tirania de su discurso... ese calvo con gafas suelta una fuerte carcajada, ahora, y nos comenta que desearía seguir un discuurso ya empezado... y los monobos del zoo no dejan de masturbarse. Si por lo menos el silencio nos dijera una vez... Si hubiera un callar que no implicará dialogo... Tal vez sólo de ese modo podríamos salvar nuestro cuerpo.
sábado, 6 de junio de 2009
Te observas, desnudada ya por el pasar de los dias, ante el espejo del tocador y ves que tus pechos, pendiendo sobre una tripa un tanto hinchada, dibujan el exacto vacío que ocuparía la cabeza de un hombre, ahora que, tras lo sucedido, no hay ya ninguno; y te percatas de quan silencioso, como sin decir nada, ha pasado a traves de tí el tiempo.
Deseo
Ante el dolor... abrir las manos, enderezarte, despreciar tu cuerpo, rehuirte. ¿Cómo no creer, entonces, que tus organos no son más que un absurdo añadido a ti? ¿Quién tendría el valor para admitir que la carne es el sujeto del alma, en aquel mometo: con el dolor sobre tu piel?
Luego... el silencio; algo se escapa de tus manos; pasa y rehusa luchar. Olvidas.
¿Quién negará la vida, ahora?
La piel, abrechada, se mezcla contigo, y los nudos del porvenir levantan miedos sobre tu insuficiencia.
No llamaras. No lograrás mantenerte en pie.
Luego... el silencio; algo se escapa de tus manos; pasa y rehusa luchar. Olvidas.
¿Quién negará la vida, ahora?
La piel, abrechada, se mezcla contigo, y los nudos del porvenir levantan miedos sobre tu insuficiencia.
No llamaras. No lograrás mantenerte en pie.
martes, 2 de junio de 2009
En ausencia de José
Bajo el calor del verano, dos cuerpos se tocan. La distancia que los separa se acrecienta con el fluir del sudor sobre sus carnes. Vibra el público ensordecido.
Afuera, alguién protesta -¿quién podría abatir los rituales salvajes?-, intenta ordenar y distribuir aquello que acontece fuera de su presencia. Lógicamente, tal como es de esperar, en tanto que se atribuye el orden se observa como el primero del orden. Grita, algo debe parar. ¡Cuán silencioso resta ahora el límite vecino! ¡Cuán impotente deviene aquél que se a atribuido toda la potestad del ordenar!
En cuanto corte las orejas saldrá por la puerta grande, y él se lo mirará con furor. ¡No es más que uno contra seis!
Afuera, alguién protesta -¿quién podría abatir los rituales salvajes?-, intenta ordenar y distribuir aquello que acontece fuera de su presencia. Lógicamente, tal como es de esperar, en tanto que se atribuye el orden se observa como el primero del orden. Grita, algo debe parar. ¡Cuán silencioso resta ahora el límite vecino! ¡Cuán impotente deviene aquél que se a atribuido toda la potestad del ordenar!
En cuanto corte las orejas saldrá por la puerta grande, y él se lo mirará con furor. ¡No es más que uno contra seis!
martes, 26 de mayo de 2009
Re(¿cuerdo?)
Azules tintes perdidos dibujan sobre tus manos los días que transcurrieron sobre el arcén. Recobrar, ahora, lo inmediato, sería alcanzar-te ante ti, sobre ti, dislocada.
El tiempo desenvuelve el origen sobre los entumecidos cuerpos que no fueron más que sucesos. ¿Ahogas tu llanto? Tus labios se desdibujan sobre las leves pérdidas de orina que, en la noche, se deslizan furtivamente ante el espejo.
Los días pasa. Los días pasan; pasan y dejan sobre lo que pasan como marcha el que da. No hagas caso de las palabras que envuelven el habla. El tiempo desenvuelve el origen y nada podrá reunirlo sobre las tierras etéreas del pasar.
Ahora escucha: el hecho de que un gato pierda una pierna no le obliga a caminar sobre cuatro patas por ser su raíz, ni requiere descender lo descendido alcanzar lo más alto. El suelo, entonces, se desdibuja y se sienta sobre su propio suelo, que, a su vez, reposa. Nada hay más doloroso que la jerga mal curada. Ahora:
Detrás de los abedules los jardines permiten caer más allá de sus días como quien cae sobre las oscuras mesas que anidaron tu balcón, balanceándose en las glorietas que no anduvieron nunca sobre al mar, los escarabajos descubren que cada día alguien los recibe con líquidos de bienvenida allá donde no alcanzan las nubes tu sonreír. Las cuatro paredes en las que te ciernes olvidan la puerta abierta.
No queda nada… tan siquiera ella se ofreció a socorrerte. Sólo los humos de los cigarrillos podría dibujar lo pasado.
El tiempo desenvuelve el origen sobre los entumecidos cuerpos que no fueron más que sucesos. ¿Ahogas tu llanto? Tus labios se desdibujan sobre las leves pérdidas de orina que, en la noche, se deslizan furtivamente ante el espejo.
Los días pasa. Los días pasan; pasan y dejan sobre lo que pasan como marcha el que da. No hagas caso de las palabras que envuelven el habla. El tiempo desenvuelve el origen y nada podrá reunirlo sobre las tierras etéreas del pasar.
Ahora escucha: el hecho de que un gato pierda una pierna no le obliga a caminar sobre cuatro patas por ser su raíz, ni requiere descender lo descendido alcanzar lo más alto. El suelo, entonces, se desdibuja y se sienta sobre su propio suelo, que, a su vez, reposa. Nada hay más doloroso que la jerga mal curada. Ahora:
Detrás de los abedules los jardines permiten caer más allá de sus días como quien cae sobre las oscuras mesas que anidaron tu balcón, balanceándose en las glorietas que no anduvieron nunca sobre al mar, los escarabajos descubren que cada día alguien los recibe con líquidos de bienvenida allá donde no alcanzan las nubes tu sonreír. Las cuatro paredes en las que te ciernes olvidan la puerta abierta.
No queda nada… tan siquiera ella se ofreció a socorrerte. Sólo los humos de los cigarrillos podría dibujar lo pasado.
miércoles, 11 de marzo de 2009
Cuando el cansancio entra por la puerta no quedan ya ventanas
Sin saber como, un día, podría ser que, al levantarse, uno sintiera el lastre de sus pies al ahogar el suelo con sus pisadas. Los taponados poros de la piel del suelo como erupciones volcanicas podrían labar las legañas de los cerrados ojos como el granito laba una cara y podría creerse que el hombre, fatigado ya, no tendría nada mejor que hacer que marcharse a cazar canguros al Nepal y perpetuar la vergüenza de la taza de café.
Pero, quieto e indiferente, sobre sí mismo, pendiente del excremento de paloma que pudiera caer, ya, sobre su sien apelumbrada, reside en su interior la palidez del hielo pasado... no concibe como él es ahora aquél y se pierde en la narración de lo que él ha hecho al no ser ya más que uno más... ¿Cómo llegar a ser alguién entre los miles de personas que cruzan en una hora un semaforo de la Diagonal?
La multitud enbellece la ciudad, y la ciudad bella és el mayor de los males.
Luego pesiste sobre sí el hombre, total y unicamente sólo, incomprensible e incomprendido... ah!, y todo lo perdido... ah! y todo lo adquirido que apelmaza el ser del día... Dónde resta el ser de nuevo con la muerte más cercana aún que las hormigas de la alacena.
El sofa no descansa más que cuando no da descanso... "¿Cuando descansa el hombre? ¿En qué no descansa?" se dice, y vuelve a caminar.
La libertad de una vida atestigua el fracaso del ser cuando el modelo ha huido porqué el frío le impedia posar su desnudez: Somos grandes pintores, pero la lentitud nos mata. -¡Bajad el aire acondicionadao!-
El hombre, luego, llega al pasaje de la intimidad nostrada y se palabreja y se complementa a sí consigo mismo haciendo en, desde, para, con, contra, a, ante, cabe, de, bajo, hacía, tras, hasta, sin y según sí como una nupcial descarga del intelecto sobre el cuerpo... Más tarde llega la culminación: El mundo, la tierra, la noche, el velo, la luz, un mundo, el orto, el culo, la mierda, el ojo, el deseo, la satisfacción, el sindrome, el trauma, la cosa, el ente, el hombre, la silla, la jarra... De este modo, levantas los ojos y la mesa no es ya mesa... qué distante és el mundo en la cercanía del habla. No recibes ya... nadie te entiende y tu no entiendes a nadie -pues nadie es un sujeto de difícil comprensión-...
Como se aleja el ruido del mar en el oleaje... qué gran dolor pesa sobre la grave mirada de la huida nocturna... ¿Dónde están los demás si estan de más? Que gran rotura de la vida... el lenguaje... ¡Qué gran soledad!
Reglamento de construcción: Piedra sobre piedra con mortero rico en porland entre medio; nada de cal, que se arruga; se plancha y listo para servir...
Ell pan es cada dia más como las ancas de una sardina y escasea la eficiencia del eficiente señor que soñaba aceitunas.
¡Qué gran dolor escribir!... poner tan lejana la gente que... Sentar tan aparte el mundo que... Despues miras y no queda nada... Despues callas y no queda nada... Desgastado esta todo por la erosión de la brisa que el hablar causa... Pero, como callar ahora... Ahora es cuando menos uno ha de callar... Resta el sueño y la incomprensión de porqué no entras... "El dolor del mundo embriaga al que no encuentra sustento en la tierra", dijo una vez... acto seguido se tumbo a dormir sobre el cesped.
Pero, quieto e indiferente, sobre sí mismo, pendiente del excremento de paloma que pudiera caer, ya, sobre su sien apelumbrada, reside en su interior la palidez del hielo pasado... no concibe como él es ahora aquél y se pierde en la narración de lo que él ha hecho al no ser ya más que uno más... ¿Cómo llegar a ser alguién entre los miles de personas que cruzan en una hora un semaforo de la Diagonal?
La multitud enbellece la ciudad, y la ciudad bella és el mayor de los males.
Luego pesiste sobre sí el hombre, total y unicamente sólo, incomprensible e incomprendido... ah!, y todo lo perdido... ah! y todo lo adquirido que apelmaza el ser del día... Dónde resta el ser de nuevo con la muerte más cercana aún que las hormigas de la alacena.
El sofa no descansa más que cuando no da descanso... "¿Cuando descansa el hombre? ¿En qué no descansa?" se dice, y vuelve a caminar.
La libertad de una vida atestigua el fracaso del ser cuando el modelo ha huido porqué el frío le impedia posar su desnudez: Somos grandes pintores, pero la lentitud nos mata. -¡Bajad el aire acondicionadao!-
El hombre, luego, llega al pasaje de la intimidad nostrada y se palabreja y se complementa a sí consigo mismo haciendo en, desde, para, con, contra, a, ante, cabe, de, bajo, hacía, tras, hasta, sin y según sí como una nupcial descarga del intelecto sobre el cuerpo... Más tarde llega la culminación: El mundo, la tierra, la noche, el velo, la luz, un mundo, el orto, el culo, la mierda, el ojo, el deseo, la satisfacción, el sindrome, el trauma, la cosa, el ente, el hombre, la silla, la jarra... De este modo, levantas los ojos y la mesa no es ya mesa... qué distante és el mundo en la cercanía del habla. No recibes ya... nadie te entiende y tu no entiendes a nadie -pues nadie es un sujeto de difícil comprensión-...
Como se aleja el ruido del mar en el oleaje... qué gran dolor pesa sobre la grave mirada de la huida nocturna... ¿Dónde están los demás si estan de más? Que gran rotura de la vida... el lenguaje... ¡Qué gran soledad!
Reglamento de construcción: Piedra sobre piedra con mortero rico en porland entre medio; nada de cal, que se arruga; se plancha y listo para servir...
Ell pan es cada dia más como las ancas de una sardina y escasea la eficiencia del eficiente señor que soñaba aceitunas.
¡Qué gran dolor escribir!... poner tan lejana la gente que... Sentar tan aparte el mundo que... Despues miras y no queda nada... Despues callas y no queda nada... Desgastado esta todo por la erosión de la brisa que el hablar causa... Pero, como callar ahora... Ahora es cuando menos uno ha de callar... Resta el sueño y la incomprensión de porqué no entras... "El dolor del mundo embriaga al que no encuentra sustento en la tierra", dijo una vez... acto seguido se tumbo a dormir sobre el cesped.
jueves, 5 de marzo de 2009
Delphos
"el ente sólo pued ser, en cuanto ente,
si está dentro y más allá de lo
iluminado por esa luz"
M. Heidegger, El origen de la obra de arte
Gira sobre sus aspas en mar ajeno el reloj ya estropeado que colgara en la pared, pierde el lienzo, rueda un cuadro y limita la possibilidad del ser. ¿Quién reordenará sobre los tejidos rotos del vestir de los árboles los destinos quebrados que han de acaecer? Como una flor, la risa desguaza las algas del estancado sueño de un leve jardín... ¡Demasiado temprano!... siempre es demasiado temprano. Y las lisonjas esparcidas como dadivas de santidad reclaman esconder sus piernas bajo el taburete de la castidad. Las tijeras caen sobre la mesa y no cortaron nada antes de que el reloj se detuviera... después de ello no quedaba nada por cortar.
Pende el reloj sobre oceanos lejanos y pretende calcular un tiempo que no está. El Porvenir a pasado y a dejado un recado para el Recuerdo: "volveré en cuanto pueda"; al despedirse a olvidado concretar cómo. En los bares descansan las esperanzas de que cese el diluvio y Noé no atiende a la palabra de Dios que, al mojarse, se esparció sobre el papel en una gama de aguados pisapapeles que reclinan su cabeza en el saber de las polillas.
Através del vaso se desfigura el reloj que reclama el futuro; este pasa de largo y la luz alumbra las huellas que desdibuja el mar tras sus pisadas. Algo dice que lo pasado aún está por pasar y que lo ocurrido nunca terminará de acabar; saber estas cosas podría perturbar el sueño de aquel al que le fuera destinado el dormir, mas: no debe permitirse que el destino desentrañado impida vivirlo tal como se desvela.
si está dentro y más allá de lo
iluminado por esa luz"
M. Heidegger, El origen de la obra de arte
Gira sobre sus aspas en mar ajeno el reloj ya estropeado que colgara en la pared, pierde el lienzo, rueda un cuadro y limita la possibilidad del ser. ¿Quién reordenará sobre los tejidos rotos del vestir de los árboles los destinos quebrados que han de acaecer? Como una flor, la risa desguaza las algas del estancado sueño de un leve jardín... ¡Demasiado temprano!... siempre es demasiado temprano. Y las lisonjas esparcidas como dadivas de santidad reclaman esconder sus piernas bajo el taburete de la castidad. Las tijeras caen sobre la mesa y no cortaron nada antes de que el reloj se detuviera... después de ello no quedaba nada por cortar.
Pende el reloj sobre oceanos lejanos y pretende calcular un tiempo que no está. El Porvenir a pasado y a dejado un recado para el Recuerdo: "volveré en cuanto pueda"; al despedirse a olvidado concretar cómo. En los bares descansan las esperanzas de que cese el diluvio y Noé no atiende a la palabra de Dios que, al mojarse, se esparció sobre el papel en una gama de aguados pisapapeles que reclinan su cabeza en el saber de las polillas.
Através del vaso se desfigura el reloj que reclama el futuro; este pasa de largo y la luz alumbra las huellas que desdibuja el mar tras sus pisadas. Algo dice que lo pasado aún está por pasar y que lo ocurrido nunca terminará de acabar; saber estas cosas podría perturbar el sueño de aquel al que le fuera destinado el dormir, mas: no debe permitirse que el destino desentrañado impida vivirlo tal como se desvela.
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